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Escrito por César
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lunes, 07 de mayo de 2007 |
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Ana de Mendoza y la Cerda (1540-1592), nació en Cifuentes (Guadalajara) hija de Diego de Mendoza, Príncipe de Mélito y nieto del Gran Cardenal Mendoza. Fue durante su niñez cuando sufrió un supuestamente un accidente en el que perdió un ojo, sin embargo, y aun apareciendo en público siempre con un parche en el ojo, en todos los escritos que hacen referencia a ella, se elogiaba su belleza.
A la edad de 12 años Ana fue casada con el portugués Rui Gomes de Silva, 34 años mayor que ella aunque el matrimonio no se consumó hasta 5 años después, tras los que tuvieron 6 hijos
Rui compró a Diego de Mendoza la ciudad de Éboli en el reino de Nápoles y Felipe II le nombró Príncipe de Éboli (por tanto Ana pasó a ser la Princesa de Éboli) en 1559. Luego compró las villas de Estremera y Valdeacerete, siendo nombrado Duque de Estremera, y para finalizar compró la villa de Pastrana (1569) siendo nombrado en 1572 por Felipe II Duque de Pastrana con Grandeza de España. <!--[endif]-->
Tras la muerte de su marido, se instaló la desconsolada Princesa en el convento de Santa Teresa que su marido fundó en Pastrana. El padre de la princesa tras la muerte de la madre de ésta, se casaría con Magdalena de Aragón dejando una hija con el consiguiente embrollo hereditario que se podría haber formado, de no ser por la muerte de la niña.Después de esta situación decidió volver Madrid para intentar mantener su posición y relevancia en el reino, cometido que llevó con maestría y no por sus enredos amorosos aunque se le atribuyeran supuestos amantes del nivel de Felipe II o el secretario de éste, Antonio PérezDebido al escarceo amoroso con Antonio, el secretario de los Austrias, Escobedo, denuncia ante Felipe II la supuesta falta que comete Ana ante su fallecido marido, es por esto, que la Princesa en contubernio con Antonio intenten promover la muerte de Escobedo acusándole de traidor. Felipe II al percatarse de la artimaña de la pareja ordena arrestar a Ana, y llevada presa a Pastrana donde moriría al cuidado de su hija y tres criadas y tras haber perdido la custodia tanto de sus hijos como de sus bienes. Antonio se fugaría camino a Aragón y al conocer Felipe II el suceso, mandó enrejar el palacio Ducal de Pastrana para evitar la entrada del prófugo. La princesa solo tenía permiso para mirar por la ventana una hora al día, dando con el tiempo nombre a la plaza, a la que asomaba la ventana, como Plaza de la Hora.
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Modificado el ( domingo, 05 de agosto de 2007 )
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